Conferencia Magistral David Armitage

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Tiempo, espacio y el futuro del pasado: los horizontes de la Historia

La Fundación Rafael del Pino organizó, el 15 de septiembre de 2016 a las 19 horas, la conferencia magistral “Tiempo, espacio y el futuro del pasado: los horizontes de la Historia” que impartió David Armitage.

David Armitage es Catedrático Lloyd C. Blankfein de Historia de la Universidad de Harvard, donde presidió el Departamento de Historia. Es Affiliated Professor en el Departamento de Gobierno de esta Universidad así como Affiliated Faculty Member de la Harvard Law School. Es además Catedrático honorario de Historia en la Universidad de Sydney.

Enseñó durante once años en la Universidad de Columbia antes de trasladarse a Harvard en el año 2004. Es autor de dieciséis libros, entre ellos: The Ideological Origins of the British Empire (2000), obra por la que logró el premio al libro del año Longman/History Today; The Declaration of Independence: A Global History (2007); o The History Manifesto (2014). Es coeditor de las series Ideas in Context y Cambridge Oceanic Histories, de la editorial Cambridge University Press, copresidente de la Conferencia Internacional para Estudios de los Pensamientos Políticos, y miembro del Comité Permanente del Centro para la historia del pensamiento político británico en la Biblioteca Folger Shakespeare.

RESUMEN
El 16 de septiembre, la Fundación Rafael del Pino organizó la conferencia “Tiempo, espacio y el futuro del pasado: los horizontes de la Historia”, pronunciada por David Armitage, Lloyd C. Blankfein Professor of History de la Universidad de Harvard.

En su conferencia, David Armitage hizo un llamamiento a los historiadores y a todo aquel interesado en el papel de la Historia en la sociedad contemporánea debido a la necesidad de recuperar y revitalizar esta rama del saber como instrumento de conocimiento y herramienta para el mejor desarrollo de la humanidad.

Armitage señaló que las humanidades están en crisis en todo el mundo debido a que las perspectivas de empleo que ofrece la ciencia son mucho mejores y al recorte constante de recursos que han experimentado las facultades de humanidades. El resultado es una caída del 50% del número de estudiantes matriculados en ellas en Estados Unidos en los últimos años.

La Historia, sin embargo, es un instrumento muy útil de análisis a largo plazo para los políticos, activistas, empresarios, etc. Este enfoque en el largo plazo puede servir para extraer analogías y hacer prospecciones plausibles que con contribuyan a que la sociedad anticipe y gestiones mejor los desafíos del futuro. Y es que la Historia despliega el análisis del pasado en el presente para orientar sobre el futuro y los posibles caminos que se abren en él.

Armitage, incluso, afirmó que el presidente de Estados Unidos necesita un consejo de asesores en Historia para iluminar los desafíos y las decisiones actuales. En este sentido, relató que el presidente Kennedy tenía junto a su cama una historia de la Primera Guerra Mundial, con el fin de no repetir los errores de información que condujeron a la misma, que le inspiró en la gestión de la crisis de los misiles cubanos. Kennedy quiso en todo momento que la Unión Soviética estuviera informada de todo con el fin de evitar la catástrofe, y lo consiguió.

Los historiadores han podido tener parte de la culpa de la pérdida de peso de su disciplina, pero también en parte por la presión de otros grupos, en especial de los economistas, a la hora de aconsejar.

Los historiadores, entiende Armitage, necesitan ampliar su campo en el tiempo y en el espacio, volver a narrativas trasnacionales en busca de denominadores comunes, y a narrativas transtemporales que permitan realizar conexiones a lo largo del tiempo.
En este sentido, el discurso histórico debe superar los estados nacionales y sus limitaciones para tener una visión más amplia de los acontecimientos y de las grandes tendencias de fondo.

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