Conferencia Magistral de Mario Alonso Puig

Mindfulness. El arte de mantener la calma en medio de la tempestad.

La Fundación Rafael del Pino organizó, el 9 de mayo de 2017, la Conferencia de Mario Alonso Puig con el título “Mindfulness. El arte de mantener la calma en medio de la tempestad” con motivo de la presentación de su libro de igual título.

Mario Alonso Puig es miembro de la Academia de Ciencias de Nueva York y de la Asociación Americana para el avance de la Ciencia, miembro del Leadership Council del World Economic Forum (Davos) y premio ASEDEF al mejor comunicador en el campo de la salud.

Mario Alonso Puig es un referente en la autoayuda. Su nuevo libro nos sumerge en el mundo del Mindfulness. Bajo una sólida base científica, nos habla de posibilidades, de oportunidades y de propuestas, no de creencias o dogmas. «Hay que prestar atención para ver las cosas tal como son». La práctica del Mindfulness nos hace darnos cuenta de hasta qué punto nuestras proyecciones mentales alteran nuestra percepción de lo real. El Mindfulness nos puede ayudar a mejorar la salud, combatir el estrés, la ansiedad, la depresión y potenciar la creatividad. Es la capacidad de estar plenamente presente.

RESUMEN
El 9 de mayo de 2017 se celebró en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de Mario Alonso Puig sobre “Mindfulness. El arte de mantener la calma en medio de la tempestad”, con motivo de la presentación del libro del mismo título del que es autor.

Mario Alonso Puig, miembro de la Academia de Ciencias de Nueva York y de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, inició su intervención indicando que estamos en un mundo de cambio disruptivo al que tenemos que adaptarnos. Para ello, propone un viaje que empieza en la propia vida y sigue en la filosofía y la medicina antiguas hasta llegar a reconocer esa dimensión profunda del ser humano que nos enseña que contamos con recursos para afrontar esos desafíos, para dar sentido a nuestra vida.

La vida se nos presenta en forma de encrucijadas. La información de la que disponemos no nos basta para saber qué camino tomar. Pero dentro de nosotros hay una sabiduría que sabe a dónde ir. En ese momento se ve claro y se sabe qué camino tomar. Y es que a nada que uno se abra a la vida, se da cuenta de que la vida asombra, enamora, descoloca, desorienta, pero que tiene un marco de orientación mejor que el de la mente.

Hace 2.500 años, los médicos griegos descubrieron que había algo en su relación con los enfermos que se activaba y hacía que se curasen. Lo llamaron el arte médico, el arte de sanar a través de las palabras. Hipócrates transformó nuestra visión de la medicina al decir que las fuerzas naturales que se encuentran dentro de nosotros son las que curan las enfermedades. También dijo que, primero, no hiciéramos daño.

En la misma época, en Nepal, el príncipe Siddharta, esto es Buda, pudo observar el sufrimiento de los demás y se dijo que tenía que hacer algo. Buda es un guía, un investigador de la mente humana, y nos dice que para enseñar a los demás, primero tenemos que enderezarnos a nosotros mismos.

Simultáneamente, en China aparece Lao Tse, el filósofo chino más reconocido, quien dijo: si estas deprimido, es porque vives en el pasado; si estás lleno de ansiedad, es porque vives en el futuro; si estás en paz, es porque vives en el presente.

La Organización Mundial de la Salud alerta del crecimiento preocupante de la ansiedad, la depresión, la diabetes y la obesidad, sobre todo la infantil, en el mundo. Y dice que la saludo no es solo la ausencia de enfermedad, sino también el bienestar psicológico, social y emocional del ser humano. Por ello, nos pide que reflexionemos sobre la necesidad de repensar nuestra forma de vivir.

El ser humano es homo sapiens sapiens, pero también tiene una dimensión de homo demens que afecta al homo sapiens, tal y como vamos a ver.

Hay muchas arritmias cardiacas e hipertensiones que la medicina no sabe de dónde vienen. Por otro lado, los monjes tibetanos descubrieron cómo parar el ruido de la mente a través de la meditación y activar el núcleo topotrófico del hipotálamo. Cuando esto se aplica a los enfermos, se reducen la tensión arterial y las arritmias.

El homo sapiens sapiens sabe que la vida es un regalo. En cambio, el homo demens cree que su mundo mental está por encima del mundo real. Cuando ese mundo mental alterado colapsa con el mundo real, uno se siente amenazado y cree que el problema es del mundo real, no del mental. Sin embargo, la mayor parte de la presión la genera el mundo mental, que mete tanto ruido que inhibe la parte del cerebro que nos permite resolver los desafíos que se nos presentan. Cuando se reduce ese ruido mental, empezamos a ver oportunidades donde antes solo percibíamos problemas, dificultades y amenazas.
La mente nos limita tanto que creemos que lo que vemos es todo lo que hay, cuando la verdad es que el mundo real es mucho más amplio. Por ello, si podemos vivir en tres dimensiones, ¿por qué hacerlo en dos?

La mayor parte de las veces, el ruido mental se refleja en la pérdida de atención y es una de las causas de tensión interior. La práctica de mindfulness empieza a cambiar todo ello hasta el punto de que modifica la estructura del cerebro y mejora la memoria y el control del miedo. Estos cambios se pueden registrar en pocos meses. Y el amor tiene los mismos efectos

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