Myron S. Scholes

Macroeconomía global. Implicaciones para la inversión

Macroeconomía global. Implicaciones para la inversión

La Fundación Rafael del Pino acogió, el día 27 de marzo de 2012, la Conferencia Magistral “Macroeconomía global. Implicaciones para la inversión”, que pronunció el Profesor Myron S. Scholes, Premio Nobel de Economía en 1997.

Myron S. Scholes sostuvo que debería haber habido “un movimiento de auto-regulación por parte de la industria financiera al “darse cuenta de que no eran conscientes de todas las implicaciones y las ramificaciones que podrían derivarse de poner en el mercado instrumentos financieros exóticos o complicados” y que finalmente el sector tendría que haber decidido no emitirlos: “Hay ciertos productos de inversión que no pueden ser descritos mediante un modelo o una fórmula o no pueden ser completamente comprendidos por los clientes, ya que hay muchísimos elementos de incertidumbre que pueden afectar al valor de los mismos. Por ejemplo, si un banco de inversión como Goldman Sachs obtiene doscientos millones de beneficio gracias a un producto estructurado, alguien tiene que perder esos doscientos millones; no cabe la posibilidad de que haya ese beneficio sin generar una pérdida. Evidentemente, este sistema no crea los incentivos adecuados para la banca de inversión. Espero que la nueva regulación que afecte a este tipo de productos ponga límites o, al menos, que se informe a los clientes de que hay muchas posibilidades que intervienen en el cálculo de valor del instrumento en cuestión y de que, aunque la rentabilidad del mismo puede llegar a ser muy elevada, existen al mismo tiempo muchas posibilidades de que se puedan producir pérdidas”.

Myron S. Scholes analizó también las diferencias de competencia en Europa: “El beneficio de la Unión Europea está en tener un mercado y una cultura común, en haber eliminado la posibilidad de nuevas guerras en el continente. Pero, a cambio, el problema que generan las diferencias de competitividad entre los países miembros de la Unión Europea por compartir una moneda única hace que los ajustes han de producirse a través de los salarios y del precio de los activos y no a través de la depreciación de la divisa. Es el único mecanismo de ajuste en este escenario y los países europeos han de entenderlo, pero también han de estudiar el modo de gestionar los problemas que ello genera”.