Mary Anastasia O’Grady

Cómo el triunfo de las malas ideas emponzoñó la fuente de la prosperidad

Cómo el triunfo de las malas ideas emponzoñó la fuente de la prosperidad

La Fundación Rafael del Pino recibió, dentro de su programa de Conferencias Magistrales, a Mary Anastasia O’Grady, que pronunció la conferencia “Cómo el triunfo de las malas ideas emponzoñó la fuente de la prosperidad”.

Mary Anastasia O’Grady habló de la evolución económica de América Latina y de las últimas decisiones de algunos de sus gobiernos: “Aunque se trata de un asunto muy doloroso para los inversores españoles, lo que más me alarma es que se trata de decisiones negativas para el pueblo argentino o el venezolano. Estos países están sufriendo un claro deterioro de la imagen de sus economías. Va a ser muy difícil para estas naciones atraer nuevas inversiones. Es obvio que las empresas del sector de los hidrocarburos asumen mucho riesgo; las petroleras actúan en distintas partes del planeta y, en ocasiones, sus operaciones se realizan en países donde la protección de los derechos de propiedad es muy débil, lo que es parte de su negocio. Lo que está pasando en Argentina es algo que va a afectar mucho a las inversiones en el país y su efecto lo van a notar las cifras del PIB. Si nos fijamos en Bolivia, la inversión extrajera supone el 16% del PIB, lo que es una cifra tremendamente baja para un país que quiere desarrollar su economía. Los bolivianos van a sufrir esta circunstancia cada vez más y supongo que llegará el momento en el que los líderes de este país se den cuenta de ello y cambien sus políticas, pero creo que veremos un mayor deterioro de las condiciones económicas antes de llevar a ese momento”.

Mary Anastasia O’Grady explicó el factor diferencial de aquellas economías de América Latina que han entrado en la senda del crecimiento: “Hay otros países en el continente que reconocen la importancia de los derechos de propiedad y de la fortaleza de su moneda e intentan atenerse a estos principios. Son los países en los que la economía está empezando a despegar y ganar altura. Pero estamos hablando de los primeros pasos en dirección a una economía de libre mercado y tengo la seguridad de que la solidez de esos principios volverá a verse en entredicho. Uno de los casos que más me preocupa es Brasil. Sin duda, es un país que ha recibido grandes inversiones, sobre todo en el sector petrolero, pero su economía no ha sido estructurada para ser la potencia económica que pretende llegar a ser. Esa estructuración es una tarea pendiente que su gobierno ha de acometer”.

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