José Luis Cordeiro

La Fundación Rafael del Pino la Conferencia Magistral hacia la singularidad: el futuro de la tecnología y la tecnología del futuro que pronunciará José Luis Cordeiro, Profesor Fundador y Asesor en Energía de la Singularity University. En Madrid el 9 de febrero de 2015. DS

Hacia la singularidad: el futuro de la tecnología y la tecnología del futuro

La Fundación Rafael del Pino organizó, el 9 de febrero de 2016, la Conferencia Magistral hacia la singularidad: el futuro de la tecnología y la tecnología del futuro que pronunció José Luis Cordeiro, Profesor Fundador y Asesor en Energía de la Singularity University, NASA, Silicon Valley, Director del Millennium Project, y Fundador y Presidente Emérito de la World Future Society (Venezuela).

José Luis Cordeiro es Ingeniero Mecánico por el Massachusetts Institute of Technology (MIT), Máster en Administración de Empresas por INSEAD y se ha formado en Economía Internacional y Política Comparada en la Universidad de Georgetown.

Además de sus actividades en la World Future Society y la Singularity University, es Investigador del Institute of Developing Economies (IDE – JETRO) en Tokio, director de la Single Global Currency Association (SGCA) y de la Lifeboat Foundation, cofundador de la Internet Society, consejero del Center for Responsible Nanotechnology, miembro del Comité Académico del Centro para la Divulgación del Conocimiento Económico y de la World Futures Studies Federation (WFSF) así como asesor de la Asociación Venezolana de Ejecutivos (AVE) y de varias compañías y organismos internacionales.

RESUMEN 

“En las próximas dos décadas vamos a ver más cambios que en los dos últimos milenios”. Así resumió José Luis Cordeiro el impacto del desarrollo tecnológico durante la conferencia “Hacia la singularidad: el futuro de la tecnología y la tecnología del futuro”, que organizó la Fundación Rafael del Pino el pasado 9 de febrero.

Cordeiro recordó que, hasta el siglo XVIII, el mundo vivía encerrado en la “trampa malthusiana”, esto es, en un mundo de muy bajos niveles de riqueza y de una esperanza de vida que, en promedio, no superaba los 25 años. La revolución industrial cambió este escenario, acelerando el crecimiento de la población y de la renta per cápita. Hoy el desarrollo económico es cada vez más rápido, los países tardan menos tiempo en desarrollarse, por lo que, según Cordeiro, “no hay excusas para seguir siendo subdesarrollado, porque sabemos que hay cosas que funcionan y otras que no”.

Una de las claves de este nuevo mundo es el paso de la manufactura a lo que denominó la “mentefactura”, que es lo que agrega valor a las materias primas. Y eso es posible gracias al desarrollo tecnológico, que va a determinar el futuro.

Ese futuro se puede ver de cuatro formas. Se puede contemplar con una actitud pasiva, sin hacer nada; con una actitud reactiva, tratando de responder a los cambios; con una actitud preactiva, preparándose para esos cambios, o con una actitud proactiva, convirtiéndose en creador de ese futuro. Esta última actitud es la más recomendable.

En ese futuro que se avecina vamos a conocer la singularidad tecnológica, esto es, el momento en el que la inteligencia artificial alcance y supere a la humana. ¿Fecha? Hacia 2040. Nos cuesta comprender lo cerca que, en realidad, puede estar ese momento porque el cerebro humano piensa de forma lineal, mientras que el cambio tecnológico es exponencial. Y esas nuevas tecnologías, además, son cada vez mejores y más baratas.

Gracias a ello, cosas que hoy parecen inalcanzables para la mayoría de la gente, en un futuro cada vez más cercano serán asequibles para todo el mundo. Por ejemplo, el que cada persona disponga de la secuenciación de su propio genoma para poder prevenir enfermedades genéticas. O que, en 20 ó 30 años, se puedan controlar los procesos de envejecimiento físico y de rejuvenecimiento, lo que aumentará enormemente la esperanza de vida. E, incluso, hay científicos que piensan que la conciencia humana se podrá descargar a un cuerpo robotizado, lo que convertiría al hombre en inmortal. Y todo ello se producirá gracias a la convergencia de las cuatro grandes tecnologías del futuro: la nanotecnología, la biotecnología, la infotecnología y la cognotecnología.

Este documento resume lo tratado durante el encuentro realizado al efecto en la Fundación. La Fundación Rafael del Pino no se hace responsable de los comentarios, opiniones o manifestaciones realizados por las personas que participan en sus actividades y que son expresadas como resultado de su derecho inalienable a la libertad de expresión y bajo su entera responsabilidad.