Diálogo para un nuevo liderazgo empresarial

La FUndación Rafael del Pino acoge el "Diálogo para un nuevo liderazgo empresarial" con Maria Garaña, Daniel Carreño, Marcelino Oreja, Antonio Núñez y Tom Burns Marañón. En Madrid el 2 de Noviembre de 2016.

María Garaña, Daniel Carreño, Marcelino Oreja, Antonio Núñez y Tom Burns Marañón.

La Fundación Rafael del Pino organizó, el 2 de noviembre de 2016 , el diálogo para un nuevo liderazgo empresarial, con motivo de la presentación del libro digital “el líder ante el espejo”, de Antonio Núñez.

El el diálogo intervinieron:

– María Garaña, Vicepresidenta de soluciones de negocio para Europa, Medio Oriente y África. Microsoft EMEA.
– Daniel Carreño, Presidente y Consejero Delegado de General Electric España y Portugal
– Marcelino Oreja, Consejero Delegado de Enagás
– Antonio Núñez, Socio de Parangon Partners
– Tom Burns Marañón, Socio Director de Eurocofín (moderador)

RESUMEN

¿Cuáles son las cualidades que debe tener un líder del siglo XXI, en el que la cuarta revolución industrial lo está cambiando todo y a gran rapidez? A esta cuestión intentó dar respuesta el diálogo entre María Garaña, Daniel Carreño, Marcelino Oreja y Antonio Núñez, organizado por la Fundación Rafael del Pino el 2 de noviembre de 2016 con motivo de la presentación del libro de Núñez titulado “El líder ante el espejo. Claves para la Alta Dirección”.

Antonio Núñez, socio de Paragon Partners, indicó que su libro quiere ser una radiografía de la clase empresarial española. A partir de entrevistas a 70 CEOs, extrae un decálogo de cualidades que debe tener un líder del siglo XXI:

1. Visión estratégica y prudencia;
2. Capacidad de ilusionar;
3. Eficiencia, organización y orientación a resultados;
4. Flexibilidad y adaptación al cambio;
5. Valores y ejemplaridad;
6. Comunicación;
7. Gestión de la adversidad;
8. Curiosidad apasionada;
9. Foco;
10. Capacidad de innovar en la era digital.

Para él, el ejecutivo es el garante de la ejecución de la estrategia, lo que considera una misión indelegable. Es la persona en el centro de la organización y, por tanto, debe ser un líder equilibrado, que conjugue estrategia con eficiencia, la gestión del cambio con el foco en el corto plazo.

Para María Garaña, vicepresidenta de soluciones de negocio para Europa, Medio Oriente y África de Microsoft, en un líder es muy importante la coherencia entre lo que siente, piensa, dice y hace, para que la gente confíe en él. También debe tener una curiosidad apasionada, porque la sensación de progresión que da es crítica. Y debe saber comunicar, pero no solo comunicar, sino también saber leer a la gente y poder establecer esa proximidad del trato personal.

Un líder, según Garaña, debe saber hallar el equilibrio entre el corto plazo (la presión de los resultados) y el largo plazo. Además, debe saber gestionar el ‘big data’ emocional, que es lo que no va a solucionar la tecnología.

Por su parte, Daniel Carreño, presidente y consejero delegado de General Electric España y Portugal, consideró que la cualidad más destacada de un líder debería ser la capacidad de gestionar el cambio, con curiosidad apasionada y sabiendo convivir con una realidad en la que se va a cuestionar el status quo de forma permanente. Y también debe saber comunicar y motivar, sobre todo en momentos de cambio de rumbo.

Además, un líder tiene que saber gestionar tanta información como disponemos hoy con niveles de incertidumbre muy altos, porque hay que planificar a largo plazo en un contexto en el que los tiempos de respuesta se han reducido. Por último, debe saber gestionar el talento.

A su vez, Marcelino Oreja, consejero delegado de Enagás, cree que el líder debe ser ejemplar y pasarlo bien con lo que hace, algo que debe transmitir a sus equipos. La gestión de las personas, entiende, es lo más importante que puede hacer. También debe pensar en la estrategia, pero no en cómo será la compañía en diez o quince años, sino en veinticinco.

De la misma forma, va a ser muy importante que el líder sepa atraer al talento, porque entramos en un mundo en el que lo normal va a ser cambiar varias veces de trabajo, cuestionarse cuántas horas se quiere trabajar, conciliar la vida laboral y familiar, y las compañías tendrán que ser más ágiles y dinámicas a la hora de ofrecer soluciones.

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