Carta de la Presidenta
El Fundador no se encuentra ya entre nosotros. Pero su legado y sus deseos están -y estarán- presentes en el quehacer cotidiano de la Fundación sin que este principio tenga fin. Entre todos hemos construido, día a día, una organización diferenciada que, con la mirada en el mundo como una realidad global, pretende servir a nuestra sociedad de la mejor forma posible. Hemos procurado seguir la senda indicada, perfeccionándola y complementándola, transformando en realidades concretas los deseos del Fundador, que eran, sobre todo, fruto de su generosidad y de su profundo amor a España.
Se cumplen ya ocho años del primer acto público de la Fundación en España que tuvo lugar el 18 de mayo de 2001. La elección del Presidente W. J. Clinton como conferenciante era algo más que un gesto. Tenía relación con el objetivo primordial de la Fundación: contribuir a mejorar los conocimientos de los dirigentes españoles, actuales y del futuro. Y estaba enmarcada en una de las actividades programadas para ello: organizar conferencias y encuentros de primer orden con la participación de personas que hayan jugado un papel destacado en el mundo.
El aumento en el número de asistentes a nuestras conferencias magistrales nos animó a acometer la construcción de un nuevo Auditorio que, con cabida para trescientas personas, inauguró el Alcalde de Madrid el 3 de junio de este año. En uno de sus muros se pueden leer unas palabras que pronunció el Fundador en su investidura como Doctor Honoris Causa por la Universidad de Castilla-La Mancha: “Todos tenemos una gran tarea por delante: la de contribuir a que el conocimiento heredado de otros, junto con nuestro particular valor añadido, siga transmitiéndose a las siguientes generaciones en libertad. Todo ello desde el servicio a los demás y mediante nuestra entrega, nuestro esfuerzo y nuestro sacrificio. Y si aplicamos así nuestro conocimiento a mejorar el bienestar de más gente, habremos cumplido con nuestro deber y habremos contribuido un poco a facilitar la convivencia de los habitantes de la Tierra”.
Las actividades de la Fundación han aumentado en número y mejoran, paso a paso, en calidad. Además, el propio desarrollo de la Fundación ha aconsejado ir adaptando sus proyectos a nuevos criterios buscando la máxima eficiencia en la asignación de sus recursos. Un ejemplo de dicha adaptación ha sido un reparto más equilibrado entre el número de becas y la asignación de los recursos destinados a atraer a España profesores españoles de reconocido prestigio que se encuentran en Universidades y centros de investigación extranjeros de primer nivel. Un segundo ejemplo ha sido la organización de un amplio ciclo de conferencias, con expertos reconocidos mundialmente, con el fin de ofrecer información de primera calidad relacionada con el actual debate sobre el cambio climático.
Asimismo, por deseo expreso del Fundador en la última etapa de su vida, y sobre la base de una aportación extraordinaria, la Fundación ha puesto en marcha algunos proyectos dirigidos a mejorar las condiciones de vida de los lesionados medulares, cuya expresión más visible es la construcción de un complejo polideportivo en el área del Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo. Otro de estos proyectos, el Toyra (terapia ocupacional y realidad aumentada), consiste en el diseño de una plataforma terapéutica que permita la gestión de múltiples pacientes por parte de un reducido número de fisioterapeutas, y que facilite la adecuada gestión automatizada de su evolución creando un sistema virtual para rehabilitación. Este proyecto, que se ha puesto en marcha en colaboración con dicho hospital y la empresa Indra, permitirá a los pacientes realizar los mismos movimientos de la terapia tradicional.
ASPAYM (Asociación de lesionados medulares y grandes discapacitados físicos) ha querido reconocer a la Fundación con uno de sus tres premios en su edición 2008; estos premios pretenden significar a aquellas personas e instituciones de toda España que se han destacado por favorecer la normalización de la vida de las personas con lesión medular.
Esta Memoria recoge todas y cada una de las actividades llevadas a cabo por la Fundación en el año 2008. Su análisis permite reconocer los criterios empleados y conocer la evolución seguida en estos últimos años. En el proceso han intervenido muchas personas: el Patronato, el Consejo Asesor, las personas que trabajan con entusiasmo y generosidad en la Fundación, y todos aquellos que nos animan y acompañan. La Fundación es la obra de todos.
Este trabajo conjunto que va dando sus frutos ha querido reconocerlo generosamente la Asociación Española de Fundaciones concediendo a la Fundación Rafael del Pino su Medalla de Honor 2008 que nos fue entregada por S.A.R. D. Carlos de Borbón, Infante de España.

María del Pino y Calvo-Sotelo
Presidenta