Economistas, políticos y otros animales

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Miguel Ángel Fernández Ordóñez

La Fundación Rafael del Pino y Ediciones Península organizÓ el 3 de febrero, un diálogo bajo el título “Economistas, políticos y otros animales” en el que intervinieron Miguel Ángel Fernández Ordóñez, ex gobernador del Banco de España y John Müller, adjunto al director y columnista del diario El Español.

Miguel Á. Fernández Ordóñez ha sido Secretario de Estado de Economía, de Comercio y de Hacienda y Presupuestos, Presidente del Tribunal de Defensa de la Competencia y Gobernador del Banco de España, cargo que ocupó entre 2006 y 2012 cuando se produjo la mayor crisis económica y financiera desde la Gran Depresión. Economista y alto funcionario -es Técnico Comercial y Economista del Estado- intervino, como miembro del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo y desde el Comité Ejecutivo del Consejo de Estabilidad Financiera (FSB), en el giro radical de la política monetaria europea y en la drástica transformación de la regulación y supervisión del sistema financiero mundial. Bajo su mandato como Gobernador del Banco de España se operó una profunda reconversión del sector financiero en España y, muy particularmente, se llevó a cabo la reforma, reestructuración y concentración de las cajas de ahorro.

RESUMEN
Con motivo de la presentación del libro “Economistas, políticos y otros animales”, la Fundación Rafael del Pino acogió un diálogo entre su autor, el ex gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, y el periodista John Muller.

Fernández Ordóñez se preguntó por qué en política económica los políticos en España no hacen lo que recomiendan los expertos que se haga. Para explicarlo, señaló que en los procesos de toma de decisiones no solo intervienen los políticos y los economistas, sino que también aparecen “otros animales” que influyen en las mismas, como los periodistas, los intereses particulares o los organismos internacionales.

Esos intereses determinan, en muchas ocasiones, el contenido de las decisiones de política económica, aunque no siempre. Entre las excepciones más destacadas en este sentido se encuentran el Plan de Estabilización de 1959 o la Transición. En este sentido, Fernández Ordóñez recordó que el avance de España en los últimos cincuenta años es extraordinario y que ello ha sido posible gracias a que se copiaron las experiencias de éxito de otros países avanzados.

El problema, a su juicio, es que en determinadas áreas, como infraestructuras, educación o mercado de trabajo, no se ha seguido el buen ejemplo de otras naciones. La razón es la falta en España de lo que denominó como una “democracia ilustrada”, entendiendo por tal una democracia en la que existen mecanismos que obligan a los políticos a estudiar antes de decidir, a analizar, a consultar con expertos. Según denunció, en el Parlamento no se dedica tiempo suficiente a debatir las leyes porque la mayoría gobernante ya ha acordado previamente su contenido.

El problema deriva del hecho de que, en cuanto se forma una mayoría de gobierno, bien sea por acuerdos entre partidos o por resultados electorales, se acaba el Parlamento y viene el gobierno de la mayoría. Esta situación crea círculos viciosos en el sentido de que los partidos eligen para sus listas electorales a aquellas personas que mejor se adaptan a esta forma de actuar, no a los más capaces.

En relación con la crisis económica y bancaria española y el Banco de España, Fernández Ordóñez acusó al gobierno de Mariano Rajoy de despreciar a la entidad supervisora y de no dejarla gestionar la crisis bancaria, a pesar de la capacidad contrastada de sus técnicos.

También denunció que el deseo de ese mismo gobierno de destruir a su adversario, magnificando cuestiones como la del déficit presupuestario o la crisis bancaria, provocaron que en los seis primeros meses de gobierno de Rajoy se perdiera la confianza en España. En su opinión provocar esa pérdida es siempre un error. Lo fue entonces y lo es ahora cuando España tiene que salir todos los años a los mercados financieros a por 400.000 millones de euros.

Fernández Ordóñez defendió la estrategia de solventar la crisis bancaria mediante procesos de integración de entidades porque es lo que se hace en otros países para resolver estos problemas ya que para ello se utiliza el capital de otras entidades, se generan sinergias y permite que las entidades resultantes tengan cierta dimensión.

En el caso concreto de Bankia, según explicó, la alternativa era intervenir seis cajas, lo que hubiera obligado a poner mucho más dinero porque no se generarían sinergias, y se preguntó por qué si se considera que aquello fue tan malo no se trocea Bankia ahora.

Este documento resume lo tratado durante el encuentro realizado al efecto en la Fundación. La Fundación Rafael del Pino no se hace responsable de los comentarios, opiniones o manifestaciones realizados por las personas que participan en sus actividades y que son expresadas como resultado de su derecho inalienable a la libertad de expresión y bajo su entera responsabilidad.