Juergen B. Donges

La Fundación Rafael del Pino organiza la Conferencia Magistral “La Unión Europea y la crisis migratoria: ¿cómo actuar y cómo no?” que pronunciará Juergen B. Donges. En Madrid, el 17 de noviembre de 2015. DS

La Unión Europea y la crisis migratoria

La Fundación Rafael del Pino organizó, el 17 de noviembre de 2015, la Conferencia Magistral “La Unión Europea y la crisis migratoria: ¿cómo actuar y cómo no?” que pronunció Juergen B. Donges, Catedrático Emérito de la Universidad de Colonia (Alemania).

Juergen B. Donges es Catedrático Emérito de Ciencias Económicas y Director del Instituto de Política Económica y del Otto Wolff Institute for Economic Studies, ambos en ubicados en Colonia.

El profesor Donges fue Vicepresidente del Instituto de Economía Mundial de Kiel y Presidente de la Comisión para la Desregulación de la Economía, creada por el Gobierno Federal alemán. Entre 1995 y 1997 fué miembro de la Comisión del Gobierno Federal alemán sobre la reforma del sector público y, posteriormente, Presidente del Consejo alemán de Expertos Económicos.

Juergen B. Donges es Asesor científico de varias instituciones y patrono de varias Fundaciones científicas y culturales, entre ellas la Fundación ICO, Madrid, académico correspondiente, para Alemania, de la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras, Barcelona. – Miembro de la Academia de Ciencias del Estado federado de Renania del Norte-Westfalia, Düsseldorf y consejero de la Fundación Rafael del Pino.

La Unión Europea y la crisis migratoria
Juergen B. Donges
17 de noviembre de 2015

RESUMEN
La crisis de los refugiados es una prueba de fuego en la que la Unión Europea se juega su supervivencia. Para afrontarla, Donges propone que la Unión Europea se dote de una política de inmigración común que distinga entre personas con derecho de asilo político, personas que necesitan ayuda humanitaria e inmigrantes económicos.

“No podemos abrir las puertas a todos los que quieran venir. Aquí Merkel se ha equivocado”. De esta forma, Juergen B. Donges, catedrático Emérito de Ciencias Económicas y director del Instituto de Política Económica y del Otto Wolff Institute for Economic Studies de la Universidad de Colonia, resumió su opinión sobre la crisis migratoria que sufre la Unión Europea.

Según Donges, para la UE esta crisis es una prueba de fuego sin precedentes históricos y mucho más exigente que la gestión de la crisis griega, hasta el punto de que “nos jugamos la supervivencia de la Unión Europea si no actuamos de forma adecuada”.

El profesor Donges recordó que los refugiados no son un colectivo homogéneo, sino que encajan dentro de una de las tres siguientes categorías: personas perseguidas por razones de política, religión o raza, que son las únicas que tienen derecho a asilo político; personas que huyen de situaciones de guerra o de terrorismo islámico, que no tienen derecho de asilo pero a quienes se les ayuda por razones humanitarias, y personas que emigran por razones económicas. Este es el grupo más importante de todos. Según Donges, los gobiernos tienen que hacer un esfuerzo para distinguir de qué grupo son los inmigrantes y recordó que, en el caso de los emigrantes económicos, las personas tienen derecho a abandonar su país de origen, pero no a ser acogidos en aquel que quieran.

La emigración tiene consecuencias económicas. Donges señaló, en primer lugar, el coste que supone la inmigración para los países de acogida en forma de alojamiento, rentas de subsistencia, servicios públicos, etc. En este sentido, la crisis migratoria que sufre la Unión Europea supone un peligro para el cumplimiento de los objetivos de ajuste fiscal por parte de los distintos gobiernos, algunos de los cuales ya empiezan a utilizar la excusa de la crisis para relajarlos. Para Donges, esto supone “una recaída en los comportamientos que nos llevaron a la crisis”.

No obstante, la inmigración también tiene efectos positivos. A corto plazo, ese gasto público adicional, más el consumo, más las inversiones privadas que se ponen en marcha expanden la demanda interna. Dongres cifró en dos décimas la aportación al crecimiento económico de Alemania en 2015 y 2016 de la avalancha de inmigrantes que está recibiendo.

A medio plazo, los países de acogida pueden ganadores en la medida en que los refugiados tengan una cualificación profesional porque aumentarían la fuerza laboral y el número de cotizantes a la seguridad social. El problema es que la mitad de ellos tienen un nivel de escolarización mínimo y apenas aportan al bienestar general. Los países de acogida, por ello, solo se benefician de la llegada de emigrantes si se aplica una política de inmigración.

En este sentido, Donges abogó por la existencia de restricciones porque la capacidad de absorción de inmigrantes es limitada, sobre todo en el mercado laboral. Además, buena parte de los inmigrantes que vienen a la Unión Europea no tienen la disposición de integrarse en la sociedad que los recibe, indicó.

Para Donges es necesario que la Unión Europea adopte una política de inmigración común porque la presión de la ola migratoria no es puntual. Esa política debe basarse en varios pilares. En primer lugar, registrar a la persona en el país por el que entra a la Unión Europea, estableciendo para ello, si es necesario, ayudas económicas a esos países.

Los gobiernos, además, deben distinguir entre los tres grupos de refugiados. Cuando se trata de personas con derecho de asilo, los sistemas de acogida de los países deberían tener los mismos criterios. También debería establecerse un sistema de reparto de este tipo de refugiados entre los países de la UE, de acuerdo con su PIB y su población.

En el caso de los refugiados procedentes de zonas en conflicto que reciben ayuda humanitaria, la Unión Europea debería definir y regular un sistema de protección temporal a nivel europeo, pero sin permitir que los refugiados decidan el país de acogida. Para Donges, esto es inaceptable.

Por último, en el caso de los inmigrantes por razones económicas, Donges considera que deben establecerse limitaciones cualitativas y cuantitativas y tener normas deliberadamente selectivas.

Este documento resume lo tratado durante el encuentro realizado al efecto en la Fundación. La Fundación Rafael del Pino no se hace responsable de los comentarios, opiniones o manifestaciones realizados por las personas que participan en sus actividades y que son expresadas como resultado de su derecho inalienable a la libertad de expresión y bajo su entera responsabilidad.