Política monetaria en un nuevo escenario económico

Charles Evans, Peter Praet, Jaime Caruana y José Manuel González-Páramo

La Fundación Rafael del Pino, el Global Interdependence Center y el BBVA organizaron, el 27 de marzo de 2017, el encuentro “Política monetaria en un nuevo escenario económico”. Se trata de un encuentro anual, celebrado en la Fundación, en el que participaron:

Charles Evans, Presidente y CEO de la Reserva Federal de EEUU, Bank of Chicago
Peter Praet, Miembro del Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo, Frankfurt
Jaime Caruana, Director General del Banco de Pagos Internacionales, Basilea
José Manuel González-Páramo, Consejero Ejecutivo y Presidente del Consejo Asesor Internacional de BBVA (moderador)

Charles Evans es el noveno presidente y director ejecutivo del Banco de la Reserva Federal de Chicago, así como miembro, con derecho a voto, del Federal Open Market Committee. Antes de convertirse en presidente de este Banco, fue vicepresidente senior del mismo y desarrolló labores de supervisión de las entidades del sistema y de análisis de la política monetaria, los mercados financieros y la economía regional. Charles Evans se licenció en ciencias económicas en la Universidad de Virginia y se doctoró en economía en la Carnegie-Mellon University. Ha sido profesor en las universidades de Chicago, Michigan y South Carolina y ha publicado sus investigaciones académicas en prestigiosas revistas como el Journal of Political Economy, la American Economic Review, el Journal of Monetary Economics, el Quarterly Journal of Economics o el the Handbook of Macroeconomics.

Peter Praet es miembro del Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo. Antes de incorporarse al BCE fue director ejecutivo del Banco Nacional de Bélgica y jefe de gabinete del Ministro de Finanzas belga. Hasta el año 2011 ha ocupado la Presidencia del Comité de Supervisión Bancaria del Sistema Europeo de Bancos Centrales y la Copresidencia del Grupo de Trabajo de Investigación del Comité de Supervisión Bancaria de Basilea. Fue economista jefe de Générale de Banque, posteriormente, Fortis Banque, así como economista del Fondo Monetario Internacional. Peter Praet se licenció en ciencias económicas en la Universidad Libre de Bruselas, donde obtuvo su maestría y su doctorado en economía. Ha estado muy vinculado a esta universidad como profesor, investigador y coordinador del área de políticas macroeconómicas y de la Solvay Brussels School of Economics and Management de su Instituto de Estudios Europeos.

Jaime Caruana es Director General del Banco de Pagos Internacionales con sede en Basilea. Es miembro del Cuerpo Superior de Técnicos Comerciales y Economistas del Estado y ha desarrollado sus actividades tanto en el sector público como en el privado. Fue Director General del Tesoro Público de España antes de acceder a la más alta responsabilidad en el Banco de España como Gobernador. Como tal, fue miembro del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo, del Foro para la Estabilidad Financiera (actual, Consejo de Estabilidad Financiera) y presidió el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea. Posteriormente, ya en el Fondo Monetario Internacional fue, primero, Consejero Financiero del Director Gerente para pasar a continuación a liderar, como Director, el Departamento de Mercados Monetarios y de Capital del FMI.

José Manuel González-Páramo es economista por la Universidad Complutense de Madrid, Máster en economía por la Universidad de Columbia y Doctor en economía por ambas universidades. Ha sido miembro del Comité Ejecutivo y del Consejo del Banco Central Europeo. Con anterioridad a su etapa en el BCE, fue miembro del Consejo de Gobierno y de la Comisión Ejecutiva del Banco de España. Es catedrático de Economía de la Universidad Complutense de Madrid y, desde 2013, Consejero ejecutivo y Presidente del Consejo Asesor Internacional del BBVA. José Manuel González-Páramo actuará como moderador de este diálogo sobre la política monetaria en un nuevo escenario económico.

RESUMEN

El 27 de marzo de 2017 se celebró en la Fundación Rafael del Pino la edición anual de las Central Bank Series, centrada en esta ocasión en la política monetaria en un nuevo escenario económico. En la sesión participaron Charles Evans, presidente de la Reserva Federal de Chicago; Peter Praet, vocal del Comité Directivo del Banco Central Europeo, y Jaime Caruana, presidente del Banco de Pagos Internacionales.

El primero en intervenir fue Charles Evans, quien destacó que la inflación en Estados Unidos se encuentra bien encaminada hacia el objetivo de la Reserva Federal del 2%, si bien le preocupa que las expectativas inflacionistas a largo plazo aún están por debajo de ese objetivo.

A su juicio, los fundamentales macroeconómicos están fortaleciéndose. El empleo crece con fuerza, lo mismo que la confianza del consumidor y el consumo privado. Solamente la inversión muestra un comportamiento algo decepcionante. No obstante, aún persiste una elevada incertidumbre, más alta que en la salida de otras crisis económicas. En este sentido, apuntó a la desaceleración económica en China.

En este contexto, las expectativas de crecimiento de la economía estadounidense seguían siendo más bajas de lo que muchos desearían, si bien el país cuenta con margen para reducir los impuestos a las empresas, lo que permitiría mejorar algo dichas expectativas. El problema es que las expectativas a largo plazo también se mantienen más bajas como consecuencia de la demografía y del cambio tecnológico. En su opinión, Estados Unidos necesita mayores tasas de crecimiento de la productividad, puesto que la fuerza laboral se reduce.

Por lo que se refiere a la política monetaria, Evans indicó que otras dos nuevas subidas de tipos de interés este año serían lo adecuado para fortalecer la economía estadounidense, y avanzó que también se esperan incrementos del precio del dinero en 2018 y 2019.

Praet, a su vez, inició su intervención indicando que la zona euro no estaba preparada para afrontar el colapso de grandes instituciones bancarias que se produjo al comienzo de la crisis, un periodo en el que los acontecimientos se desarrollaron a gran velocidad. En este contexto, la política monetaria tuvo que acometer un papel fundamental, si bien las acciones que llevó a cabo el Banco Central Europeo no hubieran tenido éxito de no haber existido otros apoyos. Ahora, en cambio, la zona euro cuenta con un nuevo entramado institucional, aunque todavía incompleto, que permite afrontar este tipo de problemas.

Ahora bien, la política monetaria no lleva al equilibrio presupuestario. Aquí tienen que actuar los países para reconducir la situación. Y lo mismo cabe decir por lo que se refiere a las reformas estructurales que necesitan algunos países miembros de la unión monetaria europea.
En la zona euro los riesgos se están reduciendo, si bien se corre el peligro de que se frene el proceso de reformas estructurales. La economía está recuperándose, aunque el stock de capital todavía es bajo. Y un problema añadido es que hay países que se muestran preocupados por la estabilidad de precios a causa de unos tipos de interés tan bajos como los que mantiene el Banco Central Europeo.

Jaime Caruana, el último en tomar la palabra, destacó que el principal desafío para los bancos centrales en estos momentos es cómo hacer la transición hacia la normalización de la política monetaria. En este sentido, indicó que todo lo referente a la estabilidad financiera debería integrarse mucho mejor de lo que lo ha estado en el pasado en el marco de política monetaria. Y también recordó que la experiencia de quantitative easing tiene sus límites y puede correrse el riesgo de que se produzca una sobrecarga. También dijo que los bancos centrales necesitan incorporar mejor sus interacciones con el resto del mundo.

En relación con la coyuntura actual, Caruana considera que no se va a producir una gran globalización, debido a las incertidumbres políticas y al auge del proteccionismo. Además, los ciclos financieros están volviendo a los mercados emergentes. La normalización de la política monetaria debe tener en cuenta estos aspectos.

También se refirió a los límites de la política monetaria, que se encuentran en los niveles excesivos de deuda pública y en los problemas relacionados con los sistemas financieros. Aun así, si los bancos centrales no hubieran intervenido durante la crisis, hubiéramos estado ante una gran recesión. Pero es preciso tener en cuenta que el crecimiento rápido del crédito influye sobre el crecimiento real de las economías y sobre la evolución de la productividad.

La transición hacia la normalización de la política monetaria se enfrenta al problema de la asimetría a la hora de afrontar los ciclos financieros. Por eso, es importante que el proceso, que ya se ha iniciado, sea gradual a la vez que firme. Lo mejor, en este sentido, sería una combinación de políticas económicas, en vez de poner tanta carga sobre la política monetaria, la cual debe incluir los elementos relacionados con potenciales crisis relacionadas con la estabilidad financiera.

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