Emprendimiento corporativo en España

Andrés Arizkorreta, Marcelino Oreja, Javier Placer, Luis Enríquez, Iñaki Ortega.

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Resumen

El 4 de mayo de 2017 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la presentación del Informe sobre “Emprendimiento Corporativo en España”, elaborado por Deusto Business School, la Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad de la Rioja y la consultora Neoris.

La primera intervención corrió a cargo de Isidro de Pablo, catedrático de Economía de la Empresa de la Universidad Autónoma de Madrid, que el emprendimiento corporativo es un impulso a las organizaciones emprendedoras que pretenden mejorar incorporando actividades conexas a su núcleo de negocio.

Se trata de un proceso interno de la organización a través del cual se pretende crear valor y llevar a cabo una reorientación estratégica hacia la creación de nuevas empresas. El detonante para ello puede ser interno o externo.

Internamente, tiene que existir una dirección que se tome en serio el emprendimiento corporativo. Además, la cultura corporativa debe ser flexible para poder acogerlo y adaptarse a él. Asimismo, debe establecerse un sistema de capacitación y de incentivos para esos emprendedores y la empresa tiene que dotar de recursos a esas iniciativas.

Externamente, el emprendimiento corporativo viene determinado por el dinamismo de los mercados en los que se desenvuelve la empresa, por los cambios tecnológicos, por la regulación del mercado laboral y por la legislación sobre los derechos de propiedad.

¿Cómo es el emprendedor español? El número de personas emprendedoras ha bajado entre 2011 y 2014. Solo el 2% es intraemprendedor, frente a un 4% de media en la Unión Europea. España ocupa en este terreno el puesto 26 entre los 28 Estados miembros de la UE. El perfil es el de un profesional, maduro, con experiencia y formación, que puede emprender dentro de la empresa o salirse y hacerlo fuera de ella. Y hay una relación entre desarrollo y actividad emprendedora, como demuestra que Cataluña, Madrid, País Vasco y Navarra sean líderes en ambos campos.

Las barreras al emprendimiento corporativo residen en la orientación estratégica de la empresa, el concepto erróneo de lo que es una start-up, la aversión al riesgo y la falta de cultura al respecto, la desconfianza hacia lo externo, los procesos decisorios dilatados, una comunicación inadecuada, una jerarquía rígida y un personal desorganizado.

Pedro Irujo, vicepresidente de Neoris, señaló que para realizar el informe se habían manejado más de 3.000 inputs distribuidos en cuatro bloques: ecosistemas, iniciativas, herramientas y resultados, los cuales después se dividían por sectores y por tamaño de las empresas. El informe incluye al 53,5% del Ibex-35, que representa el 21,2% del PIB español.

Entre los resultados destaca que el 86% de las empresas cuenta con algún programa de emprendimiento corporativo, el 89% valora el espíritu emprendedor en sus procesos de selección, el 80% cuenta con mecanismos para detectar emprendedores, el 75% propone retos orientados al emprendimiento corporativo y el 88% lo considera un factor crítico de éxito de la alta dirección. Pero solo el 15% cuenta con políticas de retribución a los emprendedores corporativos.

Lo que más valoran las empresas es el asesoramiento y la labor de networking que favorecen. En este sentido, se valoran los contactos con experiencia real, con clientes y con nuevos inversores para esas iniciativas.

El 91% de las empresas cree que la actividad intra emprendedora va a crecer en los próximos años, pero solo el 23% se dedica a contactar con emprendedores externos. La mitad de las empresas dedica menos de un 20% de su presupuesto emprendedor a crear nuevas empresas y el 88% lo hace utilizando fondos propios.
Después tuvo lugar un diálogo entre Andrés Arizkorreta, presidente ejecutivo de CAF; Marcelino Oreja, consejero delegado de ENAGÁS; Javier Placer, CEO de TELEFÓNICA OPEN FUTURE, y Luis Enríquez, consejero delegado de VOCENTO.

Andrés Arizkorreta indicó que el emprendimiento corporativo es un emprendimiento totalmente distinto al que se producía antes, cuando los emprendedores se montaban su propia empresa. La realidad nos abrió esa perspectiva porque nos da flexibilidad. El temor es si ahora convertimos en elefante la propia actividad de generar emprendimiento.

Respecto al caso de Enagás, Marcelino Oreja comentó que cuando se planteó el plan de emprendimiento, la compañía estaba en pleno proceso de reorganización. Cuando empezaron, se encontraron con una resistencia enorme, pero se puedo transformar la cultura y dar oportunidades a la gente. En este sentido, Marcelino destacó la importancia que tuvo el que antes hubiera sido empresario.

Javier Placer, por su parte, manifestó que en su empresa tienen las variables identificadas y que hay suficiente capacidad de acceso a la financiación. Han invertido en más de 700 empresas y las han tenido cuatro años en cartera, obteniendo cien por cien más de valor. Para conseguirlo, la propia estructura de la compañía debe ser muy flexible y debe estar innovando permanentemente.

Por último, Luis Enríquez expuso que su sector es un desafío porque presta servicios trascendentes y los públicos cambian sus hábitos a toda velocidad y con nuevas herramientas. Por ello, tienen que aparecer nuevos negocios que les ayuden a aumentar la facturación y que puedan desarrollar ellos mismos o mediante emprendedores que hayan tenido ideas que puedan necesitar.

“La Fundación Rafael del Pino no se hace responsable de los comentarios, opiniones o manifestaciones realizados por las personas que participan en sus actividades y que son expresadas como resultado de su derecho inalienable a la libertad de expresión y bajo su entera responsabilidad. Los contenidos incluidos en el presente resumen, realizado para la Fundación Rafael del Pino por el profesor Emilio González, son resultado de los debates mantenidos en el encuentro realizado al efecto en la Fundación y son responsabilidad de sus autores.”