España y el futuro de la Eurozona

Tano Santos

Resumen

La Unión Monetaria Europea (UME) tiene errores de diseño que aún no se han resuelto. Esta es una de las principales conclusiones de la conferencia que Tano Santos, catedrático de economía en la Universidad de Columbia, pronunció el pasado 13 de octubre en la Fundación Rafael del Pino.

Santos inició su intervención preguntándose por qué existe el euro. El alto grado de integración comercial de los países de la Unión Europea, la necesidad de proteger las instituciones de la UE creadas entre la firma del Tratado de Roma en 1957 y la quiebra del sistema monetario internacional de Bretton Woods en 1971, la existencia en la UE de mecanismos de transferencias estructurales (como la política agrícola común), la lucha contra la inflación y la credibilidad al respecto que ofrecía el Bundesbank alemán, la necesidad de dotar de cobertura política a los procesos de consolidación fiscal y la doble necesidad de Alemania de, por un lado, buscar su encaje en Europa tras la reunificación y, por otro, de evitar los problemas del fortalecimiento del marco explican la creación de la moneda única europea. Pero, sobre todo, el euro existe porque existe la construcción europea.

La pregunta siguiente, por tanto, es por qué existe la Unión Europea. Hay tres tipos de respuesta para esta cuestión. Para los padres de Europa, como Jean Monnet o Robert Schuman, la UE existe porque lo que se pretende crear es una unión política: los Estados Unidos de Europa. Para los funcionalistas, como Ernst Haas, su creación se debe a una cuestión técnica, de eficiencia económica. La tercera respuesta se centra en considerar a Europa como una creación de la nación estado, que permite a los países abandonar parcelas colaterales de soberanía para poder desarrollar políticas nacionales como, por ejemplo, las relacionadas con el estado del bienestar o la estabilidad política y social.

La última respuesta es la que mejor encaja en lo que fue la adaptación de los países de la UE a la ruptura del sistema de Bretton Woods. Esa adaptación estableció límites a las políticas nacionales y borró las diferencias en política económica entre conservadores y socialdemócratas. Un hecho que explica algunos de los problemas de diseño de la eurozona.

Otros problemas de diseño de la zona euro están relacionados con la renuencia de Alemania a la moneda común, que resultó en una adopción prematura del euro y en el control alemán del diseño del Banco Central Europeo, a imagen y semejanza del Bundesbank, el cual no se corresponde con los problemas y necesidades del mundo actual. A ello hay que sumar el deseo de varios países de superar sus fragilidades institucionales mediante la adopción del euro.

Más en concreto, los errores en el diseño de la Eurozona se centran en cuatro elementos: en haberla creado sin que exista una movilidad efectiva del factor trabajo, en que se han integrado países con instituciones muy distintas, en la existencia de fuertes rigideces nominales en muchos de ellos, que llevan a que los ajustes en momentos de crisis se hagan vía cantidades y no vía precios, y en que sus miembros tienen problemas distintos de política económica.

Estos errores de diseño pueden resolverse pero existe un problema de voluntad que lo impide. Se trata de la resistencia de varios miembros, entre ellos Alemania, a mutualizar riesgos con otros países. Además existe lo que en la literatura económica se conoce como el problema de agencia, dado que la mutualización de riesgos elimina incentivos para llevar a cabo los ajustes fiscales.

Desde esta perspectiva, la Unión Bancaria es un logro importante pero no resuelve el problema en tanto en cuanto el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) evita la mutualización de los riesgos. La Unión Europea, con ello, se muestra dispuesta a financiar rescates pero no a asumir pérdidas. Algo lógico si se tiene en cuenta el auge de los partidos populistas, con sus propuestas de impago de deudas y de renuncia a la estabilidad fiscal, que se ha producido en varios de los países que más han sufrido la crisis del euro. Además, todo el sistema para afrontar crisis bancarias adolece de otro defecto importante: carece de un fondo de garantía de depósitos europeo.
¿Qué implicaciones tiene todo esto para España? Hay dos escenarios posibles. El primero de ellos es el de no aceptación de las mismas, como proponen la CUP, Podemos o Syriza, con graves consecuencias para la economía española. El segundo es de aceptación, que empieza por establecer debates más realistas sobre la necesidad de la estabilización fiscal, la flexibilidad para evitar ajustes vía cantidades (producción y empleo), y sobre la necesidad de ajustar la evolución salarial a la productividad, de eliminar los obstáculos al aumento de tamaño de las empresas y de centrarse en el sector exterior.

Para todo ello es importante hacer un ejercicio interno de pedagogía porque el euro implica ajustes reales, que pueden traducirse en aumentos de la desigualdad que hay que ver cómo se tratan, y porque hay que reintroducir el concepto de riesgo en la sociedad.

Este es un debate que se debe abrir en España y en el que nuestro país debe dejar oír su voz y tener un papel de actor en Europa, en vez de estar ausente de él como ha hecho hasta ahora.

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