Hacia la singularidad: el futuro de la tecnología y la tecnología del futuro

José Luis Cordeiro

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Resumen

“En las próximas dos décadas vamos a ver más cambios que en los dos últimos milenios”. Así resumió José Luis Cordeiro el impacto del desarrollo tecnológico durante la conferencia “Hacia la singularidad: el futuro de la tecnología y la tecnología del futuro”, que organizó la Fundación Rafael del Pino el pasado 9 de febrero.

Cordeiro recordó que, hasta el siglo XVIII, el mundo vivía encerrado en la “trampa malthusiana”, esto es, en un mundo de muy bajos niveles de riqueza y de una esperanza de vida que, en promedio, no superaba los 25 años. La revolución industrial cambió este escenario, acelerando el crecimiento de la población y de la renta per cápita. Hoy el desarrollo económico es cada vez más rápido, los países tardan menos tiempo en desarrollarse, por lo que, según Cordeiro, “no hay excusas para seguir siendo subdesarrollado, porque sabemos que hay cosas que funcionan y otras que no”.

Una de las claves de este nuevo mundo es el paso de la manufactura a lo que denominó la “mentefactura”, que es lo que agrega valor a las materias primas. Y eso es posible gracias al desarrollo tecnológico, que va a determinar el futuro.

Ese futuro se puede ver de cuatro formas. Se puede contemplar con una actitud pasiva, sin hacer nada; con una actitud reactiva, tratando de responder a los cambios; con una actitud preactiva, preparándose para esos cambios, o con una actitud proactiva, convirtiéndose en creador de ese futuro. Esta última actitud es la más recomendable.

En ese futuro que se avecina vamos a conocer la singularidad tecnológica, esto es, el momento en el que la inteligencia artificial alcance y supere a la humana. ¿Fecha? Hacia 2040. Nos cuesta comprender lo cerca que, en realidad, puede estar ese momento porque el cerebro humano piensa de forma lineal, mientras que el cambio tecnológico es exponencial. Y esas nuevas tecnologías, además, son cada vez mejores y más baratas.

Gracias a ello, cosas que hoy parecen inalcanzables para la mayoría de la gente, en un futuro cada vez más cercano serán asequibles para todo el mundo. Por ejemplo, el que cada persona disponga de la secuenciación de su propio genoma para poder prevenir enfermedades genéticas. O que, en 20 ó 30 años, se puedan controlar los procesos de envejecimiento físico y de rejuvenecimiento, lo que aumentará enormemente la esperanza de vida. E, incluso, hay científicos que piensan que la conciencia humana se podrá descargar a un cuerpo robotizado, lo que convertiría al hombre en inmortal. Y todo ello se producirá gracias a la convergencia de las cuatro grandes tecnologías del futuro: la nanotecnología, la biotecnología, la infotecnología y la cognotecnología.

“La Fundación Rafael del Pino no se hace responsable de los comentarios, opiniones o manifestaciones realizados por las personas que participan en sus actividades y que son expresadas como resultado de su derecho inalienable a la libertad de expresión y bajo su entera responsabilidad. Los contenidos incluidos en el presente resumen, realizado para la Fundación Rafael del Pino por el profesor Emilio González, son resultado de los debates mantenidos en el encuentro realizado al efecto en la Fundación y son responsabilidad de sus autores.”