Organizaciones Exponenciales. Por qué existen nuevas organizaciones diez veces más escalables y rentables que la tuya (y qué puedes hacer al respecto)

Salim Ismail

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Resumen

El 10 de mayo de 2017 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de Salim Ismail, director general y fundador de Singularity University, con motivo de la presentación de su libro “Organizaciones Exponenciales”.

Ismail comenzó su intervención preguntando cómo hacer que el mundo pase de un entorno físico a un entorno digital. Esa es la cuestión fundamental para los directivos de hoy y para la supervivencia de las empresas. En el pasado, las compañías gestionaban la escasez, pero ahora las nuevas empresas gestionan la abundancia y hay que adaptarse a ello.
Estamos en un mundo de cambio tecnológico acelerado, en el que cada poco tiempo se duplica el rendimiento de la capacidad de procesar información. Esto no solo está permitiendo un desarrollo muy rápido de nuevas tecnologías como la inteligencia artificial, la robótica, la biotecnología, la nanotecnología, las tecnologías relacionadas con la medicina, la neurotecnología, la energía o la capacidad de procesamiento de datos. El desarrollo tecnológico también está permitiendo la interacción de estas tecnologías.
A partir de ahí, en la Singularity University se preguntan cómo aplicar los nuevos desarrollos tecnológicos a la resolución de los problemas del mundo. A partir de ahí organizan cursos de los que luego acaban saliendo unas doce start-ups al año. Son empresas con la capacidad de anticiparse a las cosas antes de que se conviertan en corrientes principales. En la Singularity Universty también enseñan a identificar esos patrones de duplicación.

En este nuevo mundo, el problema al que se enfrentan los altos directivos de las empresas es saber qué desarrollos tecnológicos les pueden impactar, porque pueden desaparecer, como le sucedió a Kodak. La cuestión es cómo detectar esos patrones de cambio, porque el cerebro percibe las cosas de forma lineal. Por tanto, si se quiere anticipar un cambio exponencial, hay que pensar de forma diferente.

La disrupción implica pasar de productos físicos a productos digitales. Esto tiene un impacto revolucionario sobre los distintos sectores, porque cuando se digitaliza algo se convierte en algo rompedor. A partir de ahí el coste marginal se reduce drásticamente y tiende a cero y el modelo de negocio se desplaza hacia un modelo de abundancia. Es el caso, por ejemplo, del coste de secuenciación del genoma o de las células fotovoltaicas que incorporan las placas solares. También se aprecia en la capacidad de procesamiento de datos lo que beneficia, por ejemplo, a la sanidad porque se pueden gestionar muchos más datos sobre nuestro cuerpo y efectuar diagnósticos más rápidos y precisos.

El impacto más grande, no obstante, se produce en el terreno de la energía solar. En quince años se podrá generar por esta vía toda la energía que necesita el planeta, con lo que el modelo de negocios de las empresas energéticas va a desaparecer y el precio del petróleo se va a desplomar. Otra cosa es cómo almacenar esa energía. El desarrollo de las baterías va con siete años de retraso respecto al de las placas solares, pero estará resuelto hacia 2020.

La sociedad no está preparada para estos cambios, ni los líderes políticos tampoco. Necesitamos líderes que lo entiendan y que den respuesta a las dos preocupaciones principales: la transformación de los puestos de trabajo y el cambio climático. La volatilidad de los ingresos de las empresas se ha incrementado porque cuando un sector se digitaliza sus ingresos se desploman. Y es que las empresas no están diseñadas para ser flexibles, por lo que tienen que asociarse con start-ups. De hecho, la flexibilidad de las empresas se correlaciona con su precio en bolsa.

Una vez que un dominio crece de forma exponencial es muy difícil saber a dónde se va a llegar. Pero este cambio no va a poder pararse porque estas tecnologías están atravesando una democratización de las cosas.

“La Fundación Rafael del Pino no se hace responsable de los comentarios, opiniones o manifestaciones realizados por las personas que participan en sus actividades y que son expresadas como resultado de su derecho inalienable a la libertad de expresión y bajo su entera responsabilidad. Los contenidos incluidos en el presente resumen, realizado para la Fundación Rafael del Pino por el profesor Emilio González, son resultado de los debates mantenidos en el encuentro realizado al efecto en la Fundación y son responsabilidad de sus autores.”