Recuperar el futuro: doce propuestas para mejorar la economía española

Luis Garicano

Resumen

España necesita un ‘big bang’ institucional. Así se manifestó Luis Garicano, catedrático de Economía y Estrategia de la London School of Economics, durante la presentación de su libro ‘Recuperar el futuro: doce propuestas para mejorar la economía española’. Para llegar a ese nuevo escenario es preciso tanto un cambio de valores como un cambio de normas que, según indicó Garicano, no se han hecho por falta de voluntad política.

En este país ha faltado voluntad política para llevar a cabo las reformas que necesita. Así se manifestó Luis Garicano, catedrático de Economía y Estrategia de la London School of Economics, en el transcurso del debate ‘Recuperar el futuro: doce propuestas para mejorar la economía española’ que tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino el pasado 5 de noviembre.

Tanto Garicano como Antonio Roldán, analista para Europa en Eurasia Group, consideran que en España es posible llevar a cabo un ‘big bang’ institucional porque hay ejemplos históricos de países hoy de éxito que lo hicieron en su momento.

Ese cambio, según Garicano, requiere un cambio de valores y un cambio de normas. Tal y como explicó, el sistema actual no funciona porque los incentivos son malos. Sin embargo, si se pone fin a la partitocracia, si la Justicia y los organismos reguladores actúan con imparcialidad y si hay reglas, la gente las va a cumplir. En la sociedad hay un deseo de cambio que implique, entre otras cosas, poner fin a la corrupción.

En este sentido, tanto Garicano como Roldán recordaron que el coste de la corrupción es más que el 3% (en referencia a las comisiones que las empresas pagaban a CDC), porque implica, además, una asignación ineficiente de los recursos productivos. Garicano estimó ese coste en 200.000 millones de euros, o 5.000 euros por español, una cantidad que incluye la asignación de recursos a las empresas menos productivas, que, paradójicamente, son las que más crecen y más recursos perciben, gracias a sus relaciones con el poder político.

A juicio de Garicano, en España ha habido falta de vigilancia a la hora de construir las instituciones y los partidos no han buscado su independencia. Eso, para él, es un problema porque “lo que hace que los países crezcan es la certidumbre de que las instituciones son justas, transparentes e imparciales”.

Por lo que se refiere al fraude fiscal, Garicano denunció que en España se combate de boquilla porque nadie termina en la cárcel y porque España es el país con menor número de inspectores de Hacienda por habitante. En su opinión, “falta voluntad política” para luchar contra el fraude, lo mismo que para hacer la reforma de la educación o de la Justicia, terrenos en los que considera que “no se ha hecho nada”.

Garicano cree posible que se puedan bajar los impuestos en España, gracias a la eliminación de duplicidades administrativas y de los agujeros existentes en determinadas figuras tributarias. “Con ello se puede dar un dividendo fiscal a los españoles”, dijo.

La reforma laboral que defiende Garicano también ayudará en este sentido porque creará incentivos para los trabajadores salgan de la economía sumergida. Dicha reforma se apoya en tres pilares: un contrato único con mochila (la posibilidad de que un trabajador se lleve sus derechos adquiridos si cambia de empleo), un complemento salarial (para cobrarlo hay que salir de la economía sumergida) y una nueva forma de entender las políticas activas de empleo por la cual el dinero de la formación iría directamente al trabajador, el cual decidiría qué formación desea, de acuerdo con sus capacidades. Esto iría acompañado de un bono de contratación que percibiría la empresa que lo empleara.

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