Conferencia Magistral Ricardo Hausmann

Nosotros y la prosperidad

La Fundación Rafael del Pino organizó, el 7 de junio de 2017, la Confernecia Magistral “Nosotros y la prosperidad” de Ricardo Hausmann.

El profesor Hausmann es director del Center for International Development de la Universidad de Harvard y catedrático de desarrollo económico en la Harvard’s Kennedy School of Government. También es titular de la Cátedra George A. Cowan en el Santa Fe Institute.

Formado en la Universidad de Cornell, en la que obtuvo su licenciatura en ingeniería y en física aplicada y su doctorado en ciencias económicas, Ricardo Hausmann fue el primer economista jefe del Banco Interamericano de Desarrollo, institución en la que creó el Departamento de Investigación. Ha presidido el Comité para el Desarrollo del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial y ha asesorado a más de 80 gobiernos en sus estrategias de crecimiento y desarrollo económicos.

Antes de iniciar su intensa y prolífica carrera académica, el profesor Hausmann ocupó diversos puestos en Venezuela en el campo de la política, como los de Ministro de Planificación y miembro de la Junta Directiva del Banco Central.

Considerado uno de los investigadores más destacados en el campo de la economía internacional, sus áreas de investigación académica han sido el crecimiento económico, la transformación estructural, la volatilidad macroeconómica, las finanzas internacionales y las políticas de desarrollo.

RESUMEN
El 7 de junio de 2017 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de Ricardo Haussamnn, director del Center for International Development de la Universidad de Harvard, titulada “Nosotros y la prosperidad”, en la que analizó la relación entre desarrollo económico y sentimiento de identidad, de pertenencia a un grupo o comunidad, de las sociedades.

Hausmann empezó preguntándose qué hace que los países sean ricos o pobres, una cuestión que se viene planteando desde que Adam Smith publicó “La riqueza de las naciones” en 1776. Por entonces, el país más rico del mundo era Holanda y su renta per cápita era cuatro veces superior a la de los países más pobres. Pero lo que era un problema de 4 a 1 se convirtió en un problema de 256 a 1.

La razón de ello es que la renta per cápita tiene un comportamiento particular a lo largo del tiempo. Durante toda la historia ha permanecido estancada, hasta los 200 últimos años en que empezó a crecer. Su representación gráfica es cómo un palo de hockey, con los dos últimos siglos formando la base de la “J”.
Acemoglu y Robinson, en su conocida obra “Por qué fracasan los países”, explican que la diferencia entre los países ricos y los países pobres se debe a la mayor o menor calidad de sus instituciones. Sin embargo, cuando se observan países como México, en el que las diferencias de renta entre sus distintos estados son muy altas, a pesar de tener el mismo sistema económico, político, judicial, etc., cabe concluir que la explicación es otra.

La respuesta puede encontrarse en la tecnología o, mejor dicho, en la combinación de las herramientas y protocolos que proporciona con el know how, o saber hacer, de las personas que trabajan con la tecnología. Es preciso complementar la tecnología con ese know how porque sin él no es casi nada. Ese know how, sin embargo, se mueve con dificultad. Las herramientas se pueden transportar de un país a otro, de un país rico a uno pobre. Los protocolos se pueden subir a internet para que estén disponibles para todo el mundo, pero con el know how no sucede lo mismo, fundamentalmente porque la tecnología moderna necesita equipos de personas que poseen distintos know how que colaboran en la producción. Eso es lo que hace que sea difícil moverlo, que hay que desplazar no personas, sino equipos de gente.

Una sociedad tiene más know how porque sabe hacer más cosas y la gente está especializada. Como los individuos saben distintas cosas y estas difieren de una persona a otra, las sociedades en conjunto saben mucho.

Las organizaciones modernas movilizan una gran cantidad de conocimiento para funcionar porque los productos son como las palabras: se producen juntando know how de la misma forma que las palabras se construyen uniendo letras. A medida que aumenta la diversidad de know how en un sistema, aumenta no solo la cantidad de productos distintos que pueden hacerse, sino también la de productos difíciles de hacer. Eso se puede medir con el índice de complejidad económica. Los países con un índice bajo tienden a ser pobres, mientras que los que tienen un índice alto tienden a ser ricos.

El problema de la difusión del conocimiento es que hay que resolver los problemas de coordinación. El know how se mueve de empresa a empresa, pero para moverlo hay que mover a las personas. El problema es que los países en desarrollo han sido muy cerrados a la inmigración e imponen grandes restricciones a la contratación de extranjeros, lo que dificulta el movimiento del know how. La razón de ello es que la presencia extranjera violaría el sentimiento de identidad colectiva, de pertenencia al grupo o a la comunidad, con lo que ese sentimiento frena las posibilidades de desarrollo económico.

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