Conferencia Magistral Richard Koo

The Other-half of Macroeconomics and the Fate of Globalization

La Fundación Rafael del Pino organizó, el 9 de octubre de 2017, la Conferencia Magistral de Richard C. Koo “The Other-half of Macroeconomics and the Fate of Globalization”.

Richard Koo es Economista Jefe de Nomura y es reconocido internacionalmente como uno de los mayores expertos en la economía global. Es autor de numerosas obras, entre las que destaca “El Santo Grial de la macroeconomía. Lecciones de la Gran Recesión de Japón” que ha sido traducida a seis idiomas. En su último libro “The Escape from Balance Sheet Recession and the QE Trap: A Hazardous Road for the World Economy”, desarrolla el concepto de “recesión de balance” para comprender el comportamiento de las economías occidentales después de la crisis, así como la que denomina “trampa del Quantitative easing”.

El Sr. Koo es licenciado en ciencias políticas y economía por la Universidad de California-Berkeley y máster en economía por la Universidad Johns Hopkins. Ha sido profesor visitante en la Universidad Waseda de Tokio. Asesor del Gobierno japonés, es también Asesor Senior del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (Washington D.C.) y miembro del Consejo Consultivo del Instituto para el Nuevo Pensamiento Económico (Nueva York). Antes de unirse a Nomura en el año 1984, desarrolló su actividad profesional en el Federal Reserve Bank de Nueva York y la Junta de Gobernadores del Sistema de la Reserva Federal.

RESUMEN

El 9 de octubre de 2017 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de Richard Koo, economista jefe del Nomura Research Institute, sobre la situación macroeconómica y el futuro de la globalización.

Según Richard Koo, en estos momentos, los dirigentes políticos y las instituciones económicas están perdiendo credibilidad en todo el mundo porque se ha producido una desconexión entre la economía y las actuaciones en política económica del poder y de las instituciones que gestionan la economía.

Hoy el mundo se encuentra en una situación que esta fuera de la economía que se enseña en las universidades, una situación en la cual los sectores productivos no buscan maximizar sus beneficios, sino minimizar sus deudas. Y esta es la causa principal de que la economía no se mueva.

Durante la burbuja inmobiliaria, las empresas pidieron prestado mucho dinero y ahora deben devolverlo. Lo correcto, en esta situación, es utilizar el cash flow para pagar las deudas. El problema es que cuando todo el mundo se comporta de esta forma, la economía se contrae, incluso aunque los tipos de interés sean muy bajos. Se trata de una situación similar a la que tuvo lugar tras el crash bursátil de octubre de 1929.

Lo que está ocurriendo es que, a pesar de los tipos de interés cero o negativos, el sector privado no pide prestado dinero. En consecuencia, las inyecciones de dinero que están llevando a cabo los bancos centrales no se están traduciendo en aumentos de la oferta monetaria y, por tanto, el dinero no está entrando en la economía real. Esto sucede en Estados Unidos, en la Eurozona, en Japón y en el Reino Unido. Por este motivo, la inflación en estas áreas sigue siendo muy baja.

Las empresas no demandan créditos porque están recomponiendo sus balances. Cuando terminan de hacerlo, no suelen volver a pedir prestado porque el recuerdo de las dificultades por las que han atravesado las compañías, debido a los excesos de endeudamiento, son muy recientes y están muy presentes en la toma de decisiones. Además, en estos momentos los niveles de rentabilidad del capital en los países emergentes son más altos que en las economías desarrolladas, con lo que las inversiones se van allí. En consecuencia, si no se invierte en un país, no se demanda crédito.

Para superar esta situación es preciso cambiar nuestra forma de pensar en términos de política económica y hacerlo al contrario de lo que se hizo durante la edad de oro del capitalismo. Durante aquella etapa, la política monetaria tuvo un gran protagonismo, con el fin de contener la inflación, mientras que la política fiscal tuvo un papel poco significativo. En cambio, lo que habría que hacer ahora es acompañar los estímulos monetarios con estímulos fiscales, como el prometido plan de inversión en infraestructuras de Donald Trump para Estados Unidos. En este sentido, el gobierno tiene que actuar como prestatario de último recurso y realizar inversiones que sean rentables. Incluso, debería obligar a los ahorradores nacionales, o a las instituciones financieras del país, a comprar la deuda pública que emita el gobierno para financiar esos programas de gasto.

Para poder hacer esto en la Eurozona sería preciso que las autoridades europeas sean conscientes de que, en la actual situación de recesión de balances, es necesario permitir que haya más déficit público con el fin de estimular la economía mediante programas de inversión pública.

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