El crecimiento del populismo, la polarización y el nacionalismo: causas y consecuencias

Jesús Fernández Villaverde, Luis Garicano y Tano Santos

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Resumen

El 17 de mayo de 2018 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino el diálogo sobre “El crecimiento del populismo, la polarización y el nacionalismo: causas y consecuencias”, en el que participaron Jesús Fernández Villaverde, catedrático de Economía en la Universidad de Pensilvania; Luis Garicano, catedrático de Economía y Estrategia y director del Centro de Economía Digital de la IE Business School, y Tano Santos, catedrático David L. and Elsie M. Dodd de Finanzas y co-director del Heilbrunn Center de la Universidad Columbia.

Para Tano Santos, el populismo es un lenguaje, una forma de comunicación, para formar una mayoría a la que luego dotar de contenido. Sus propuestas de política económica se caracterizan por poner el énfasis en las medidas a corto plazo, en detrimento del largo plazo que es cuando afloran los costes de esas decisiones. El problema, al respecto, es que los políticos tienden a desviarse y pensar a corto plazo. Además, cuando se establecen reglas, como, por ejemplo, la independencia de la política monetaria, el populismo las critica y dice que esas reglas van en contra de la voluntad del pueblo, sin hablar de las consecuencias que puede deparar su supresión.

Jesús Fernández Villaverde, por su parte, destaca que el populismo tiene un discurso bien estructurado, en el que establece una diferencia clara entre las élites, a las que acusa de tratar de extraer rentas, y el pueblo, que es quien sufre. Esta visión de un discurso alternativo es importante porque explica el comportamiento del populismo. Por ejemplo, si se habla de regulación financiera y monetaria, el populismo dirá que todo ello es para favorecer a los ricos, con lo que eliminará esa regulación y los objetivos a largo plazo que se persiguen con ella. El problema que acarrea todo ello es que hay retos a largo plazo, como la demografía y el cambio climático, en los que la forma de abordarlos se ve constreñida por la respuesta que plantean los populistas a los mismos. Y eso constituye un elemento de preocupación ya que la nueva normalidad en Europa durante los próximos veinte años es que ningún partido en ningún país va a tener mayoría absoluta.

Luis Garicano añadió a las características del populismo la existencia de un líder carismático, un líder que dice representar la voluntad del pueblo.

A Garicano, además, le preocupa que estemos a punto de que las cosas se tuerzan en Occidente a causa de los populismos. También le preocupa la falta de reacción de la gente que tendría que reaccionar ante estos fenómenos, como en los casos de Cataluña o de Donald Trump. Todo ello constituye un objeto de preocupación porque las barreras contra este tipo de problemas son mucho más débiles de lo que pensamos, sobre todo cuando hay actores que niegan la legitimidad del sistema y que son desleales a la Constitución del mismo.

En este sentido, Tano Santos recuerda que las instituciones están diseñadas para proteger a la sociedad frente a la arbitrariedad del poder. Por eso, lo primero que quieren los populistas es destruir esas instituciones, puesto que la voluntad del líder máximo no acepta cortapisas.

Jesús Fernández Villaverde distingue dos tipos de populismo: aquellos que cuentan con una estrategia y aquellos otros que carecen de ella. Los independentistas tienen una estrategia, que articula un camino de actuación. Los populismos como el de Trump no la tienen, lo cual lo hace más impredecible, pero menos peligroso, porque no sabe muy bien lo que quiere.

Luis Garicano añade, al respecto, que en el populismo hay unos intelectuales que tienen un plan, frente a los cuales hay unas élites que no hacen lo que tienen que hacer.

Por lo que se refiere a los factores comunes que explican, Luis Garicano explica que mucha gente piensa que lo que subyace al populismo es un fenómeno cultural. Sin embargo, si el populismo aparece en todas partes, y mientras en unos sitios es de izquierdas en otros es de derechas, el sustrato, entonces, tiene que ser económico, no tanto cultural. A causa del cambio tecnológico y de la globalización, hay segmentos de la clase media que sienten temor ante el futuro. En este contexto, la tribu tiene mucho sentido cuando se siente una necesidad común.

Jesús Fernández Villaverde reconoce el efecto del cambio tecnológico, pero también en los elementos culturales, puesto que las normas sociales cambian. Además, existe un factor común muy importante: la inmigración. Cuando la desigualdad crece, aparecen personas que culpan de ello a los inmigrantes y quieren volver a situaciones anteriores en las que los inmigrantes no estaban.
Tano Santos matiza que todos estos cambios afectan a la gente de forma muy desigual. Hay personas a las que el cambio tecnológico les favorece, por su formación y conocimientos, mientras que hay un porcentaje de la población que vive con ansiedad las consecuencias de estos cambios y demandan más seguridad, en forma de más estado del bienestar, más políticas sociales, etc. Esta parte tecnológica también es importante a la hora de formar identidades. La polarización es consecuencia de este cambio tecnológico, que hace que la gente se conecte y se polarice.

Jesús Fernández Villaverde advierte de que estas cosas pueden desarrollarse a lo largo de veinte o treinta años, pero las consecuencias a largo plazo no son fáciles de ver. Por eso, Luis Garicano estima que hay que liderar el futuro y proteger a los ciudadanos de esta incertidumbre. La polarización coincide con las redes sociales, pero también con los nuevos medios no tienen toda la información. Tano Santos añade que hay que repensar el estado del bienestar, que debe estar diseñado para afrontar estas cosas. Fernández Villaverde concluye que hay que estar alerta ante el deterioro de las instituciones: no se trata de reprimir el discurso populista, sino de proteger las instituciones.

“La Fundación Rafael del Pino no se hace responsable de los comentarios, opiniones o manifestaciones realizados por las personas que participan en sus actividades y que son expresadas como resultado de su derecho inalienable a la libertad de expresión y bajo su entera responsabilidad. Los contenidos incluidos en el presente resumen, realizado para la Fundación Rafael del Pino por el profesor Emilio González, son resultado de los debates mantenidos en el encuentro realizado al efecto en la Fundación y son responsabilidad de sus autores.”

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