El futuro del asesoramiento científico

Emilio Lora Tamayo, Antoni Esteve Cruella, Chris Tyler, Julie Maxton y Cristina Gallardo.

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Resumen

Por último, tuvo lugar una mesa redonda en la que participaron Emilio Lora Tamayo, presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas; Antoni Esteve Cruella, director de Esteve y Presidente de la Fundació Catalana per a la Recerca i la Innovació; Chris Tyler, director de Políticas Públicas en University College of London, y Jo Dally, directora de Investigación del Science Policy Centre de la UK Royal Society.

Emilio Lora recalcó que necesitamos un sistema de asesoramiento científico. Estamos hablando del uso de las evidencias científicas para apoyar las políticas del gobierno. Al CSIC le corresponde la tarea de informar, asistir y asesorar. El Consejo aporta el 6% de la comunidad científica. Una comunidad que acude en cuanto se la llama e, incluso, antes de que se la llame. Por eso se necesitan estructuras y protocolos que organicen el asesoramiento científico. También hace falta contar con una especie de grupo de guardia permanente, para intervenir en situaciones de emergencia, y que pueda operar con criterios de excelencia.

Para Antoni Esteve es importante que los científicos tengan la capacidad de participar e influir en la política de investigación. El sector privado busca que la investigación sea productiva. Para ello se precisa un entorno estable que les permita invertir. Esa estabilidad es algo complejo y se puede alcanzar cuando los ciudadanos creen que la investigación será beneficiosa. Ese marco puede crearse si existe un compromiso de todos los partidos sobre los objetivos y sobre la necesidad de impulsar la investigación.

Chris Tyler habló de la oficina parlamentaria británica de ciencia y tecnología, que se creó hace treinta años debido al descontento imperante en relación con la ciencia. Lo que hace la oficina es asesorar a los parlamentarios en temas de ciencia, tecnología, salud, medio ambiente y ciencias sociales. Lo hace a través de informes escritos de no más de cuatro páginas que son revisados por veinte o treinta personas. Esos informes se complementan con el desarrollo de relaciones entre científicos y políticos. Con ello se pretende ayudar a los parlamentarios a ver a largo plazo, más allá de las próximas elecciones. También forman en ciencia a los parlamentarios.

Por último, Jo Dally se refirió al objetivo de buscar colaboración internacional en materia científica. Lo que hacen es pensar y después enviar las ideas al gobierno. Respecto a las relaciones entre académicos y políticos, lo que hace la Royal Society es promover la comunicación entre ambas partes y transmitir al gobierno lo que significa la ciencia.

“La Fundación Rafael del Pino no se hace responsable de los comentarios, opiniones o manifestaciones realizados por las personas que participan en sus actividades y que son expresadas como resultado de su derecho inalienable a la libertad de expresión y bajo su entera responsabilidad. Los contenidos incluidos en el presente resumen, realizado para la Fundación Rafael del Pino por el profesor Emilio González, son resultado de los debates mantenidos en el encuentro realizado al efecto en la Fundación y son responsabilidad de sus autores.”