Europa contra Europa: ¿estamos traicionando sus valores fundacionales?

Eduardo Fernández Luiña, Almudena Negro, Víctor Santan y Manuel Llamas

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Resumen

La Unión Europea nació inspirada por los valores de la paz, el comercio y una cultura común de raíces cristianas. Hoy, esos se ven sustituidos por el estatismo lo que pone en cuestión el futuro de la UE. Para recuperarlo, es preciso volver a los valores fundacionales de la UE

Dentro del marco del Free Market Road Show 2018, tuvo lugar una mesa redonda, bajo el título “Europa contra Europa: ¿estamos traicionando sus valores fundacionales?”, en la que intervinieron Almudena Negro, periodista especializada en comunicación digital y asociacionismo; Eduardo Fernández Luiña, analista de Relaciones Internacionales de la Fundación FAES, y Víctor Santana, asesor del eurodiputado británico Daniel Hannan.

Almudena Negro empezó refiriéndose a los valores actuales de la Unión Europea, los cuales, en su opinión, son los que dicte el Estado. Los valores fundacionales eran netamente liberales, como el principio de representación o la libre circulación de bienes, personas y capitales. Por desgracia, la cultura europea es la organización de la mentira porque se ha traicionado el espíritu fundacional del Tratado de Roma. ¿Cuáles son esos valores fundacionales? En esencia, que Europa es cristiana. De hecho, la historia europea es la historia del ethos cristiano. Pero la UE cayó en el intervencionismo y abandonó todos los principios. Por ejemplo, no puede ser que haya un Parlamento Europeo que legisle cuántos minutos puede permanecer encendida una cafetera eléctrica. Precisamente, este tipo de cosas es lo que hoy están utilizando los populismos para vendernos que hay que liquidar la UE. Lo que hay que hacer es volver a los principios fundacionales.

Por su parte, Eduardo Fernández explicó que hay tres palabras clave a la hora de identificar el nacimiento de la Unión Europea: la paz, el comercio y los vínculos culturales comunes, asociados básicamente a la religión. Esos son los valores centrales de la UE. Es lícito criticar la UE, pero la UE es un proceso más que una estructura y tiene capacidad de mutar. Lo que faltan son varias ideas de Europa para discutir sobre ellas, definir tendencias e ir construyendo ese espacio que ha traído tantos beneficios a tantas personas.

En cambio, Víctor Santana considera que hay que diferenciar los valores de la sociedad europea de los valores fundacionales de la UE, porque estos últimos son profundamente antidemocráticos. En la UE se han creado instituciones muy alejadas del pueblo, regidas por expertos, no por personas elegidas por los ciudadanos, y se pensó que, si no se daba voz a la ciudadanía, Europa no volvería a estar en guerra. El Parlamento Europeo, por ejemplo, es el único del mundo que no puede aprobar leyes. Tampoco podemos echar a nadie de la Comisión Europea. Si hay que hablar de valores de la UE, el fundamental es el miedo profundo al voto de la gente porque se piensa que la gente es estúpida.

Almudena Negro contestó al respecto que uno de los grandes problemas que tiene hoy la UE es que es liberal. El problema es que los límites de gobierno de la UE hoy no están claros, bien definidos. Eso no invalida la idea fundacional de la Unión Europea. El problema real es que la UE es más democrática que liberal.

A su vez, Eduardo Fernández respondió que cuando se analiza la teoría de la integración hay tres ideas: ámbito funcional, capacidad institucional y dominio geográfico. En ellas se centra hoy el debate. En el ámbito funcional, lo que se discute es a qué se tienen que dedicar las instituciones supranacionales e, incluso, si tiene que haberlas. Respecto a la capacidad institucional, la cuestión es qué fuerza le damos a las instituciones europeas, o si éstas necesitan dedicarse a otras cosas. El dominio geográfico, a su vez, es variable. En cualquier caso, no hay que entender el debate como una toma de posiciones a favor o en contra de Europa; eso es lo que hacen los populistas. El debate tiene que centrarse en la gama de grises. A lo mejor la federalización está mal y hay que crear una lógica más confederada, etc.

Sobre si la UE es socialdemócrata, Víctor Santana comentó que la UE no es socialdemócrata, pero las cosas que está haciendo en comercio exterior van más enfocadas al proteccionismo que al liberalismo, porque afecta a determinados grupos de interés. Almudena Negro añadió al respecto que Europa se convierte en intervencionista a través del Estado del Bienestar. El problema, por tanto, es la mentalidad estatista de los europeos, que hace imposible que surja cualquier brizna liberal en la UE.

Para Eduardo Fernández, en cambio, la tensión se encuentra entre unas instituciones supranacionales que quieren más poder y unos estados que no quieren cederlo. Eso afecta a cosas como quién se tiene que encargar de qué, etc. El problema, en última instancia, es que el Estado tiene demasiada presencia en la vida social y hay que reducirla. Otra tarea es proponer ideas para compatibilizar la UE con los principios liberales, porque la UE ha generado beneficios para muchas personas, no solo para los grupos de interés.

En este sentido, Almudena Negro indicó que, más que cambiar el sistema, hay que cambiar la mentalidad estatista que sufrimos en Europa, porque cada vez hemos ido a un mayor intervencionismo. Eso ha provocado que nos hallemos ante una crisis total, la crisis de la religión, de los valores, de la libertad.

Eduardo Fernández añadió que, cuando se crea una burocracia, esa burocracia va a intentar maximizar presupuestos, muchas veces con la complicidad de ciudadanos, empresas y lobistas. Desde que se crea la Comisión Europea, ésta va a intentar hacer lo mismo y justificar su existencia. Eso nos tiene que preocupar mucho. Hay políticas públicas que pueden ser buenas en el ámbito europeo, como defensa, seguridad u orden público, pero otro tipo de cuestiones pueden estar mejor, por ejemplo, en el ámbito local o municipal.

Cuando se habla de ese gobierno de todos los europeos, Almudena Negro tiene la impresión de que se habla de Narnia, porque eso supone una cesión de soberanía que los estados nacionales no están dispuestos a ceder. Por eso, hay que replantearse la UE y preguntarnos para qué la queremos.

En este sentido, Víctor Santana puso el punto final cuando afirmó que el brexit ha sido el fracaso de la UE y el éxito de la ciudadanía, porque nos ha enseñado que es posible recuperar la democracia.

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