Refundar, reformar o reforzar la Unión Europea. Una visión novedosa sobre el futuro de Europa

Christian Noyer y Eduardo Aguilar

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Resumen

El 13 de junio de 2017 la Fundación Rafael del Pino organizó el diálogo con Christian Noyer, gobernador honorario del Banco de Francia, sobre el futuro de la Unión Europea.

Noyer indicó que la UE se enfrenta a dos cuestiones fundamentales. Por un lado, tiene que afrontar el Brexit, que puede percibirse como un retroceso en el proceso de construcción europea. Por otro, se han producido desarrollos inesperados en el área política, como el desarrollo del populismo, que cuestionan la propia Unión Europea.

No obstante, con la UE hemos creado algo que es fantástico. El concepto de empezar con la economía, luego añadir nuevos ámbitos y llegar a la unión ha sido un éxito enorme porque se han logrado los dos objetivos fundamentales que se perseguían: la paz y la prosperidad.

El problema surgió porque, durante las últimas décadas, se transmitió la idea de que los estados miembros no debían seguir haciendo reformas. De hecho, nadie quiso hacerlas desde que entró en vigor el euro y solo querían coordinar las políticas económicas y seguir la evolución de la coyuntura. No obstante, aunque hemos creado muchas cosas, necesitamos la voluntad de seguir adelante con el proceso. En este sentido, la creación de la Unión Bancaria Europea es una buena señal.

Respecto al Brexit hay que destacar que con el Reino Unido había dos problemas. En primer lugar, había muchos problemas que no se podían gestionar debido a situaciones estructurales divergentes entre el Reino Unido y la Europa continental, que implicaban también concepciones diferentes. Ahora, la situación es clara y los conceptos a largo plazo son idénticos. Todos los estados miembros están comprometidos a seguir esas mismas líneas. En segundo término, los británicos se sentían incómodos con la idea de avanzar hacia una cierta integración política. Ahora el panorama se ha clarificado y se acelera el proceso de construcción europea. De hecho, se abre la oportunidad de acelerar la integración con países como España, Francia o Alemania, compartiendo las finanzas para que la unión monetaria europea funcione a largo plazo.

La principal complicación en relación con el Brexit es que hay mucho que negociar, hay muchos problemas que resolver en relación con el comercio y las finanzas. Con el desarrollo que han tenido las cadenas globales de valor se pueden producir pérdidas de empleo y bienestar, en especial en el Reino Unido. Además, es preciso tener en cuenta que el mercado único europeo significa una regulación única y un tribunal europeo único. ¿Cómo se pueden aceptar productos en el mercado único si las normas y regulaciones son diferentes? Esto obliga a definir qué productos y servicios británicos pueden acceder libremente y cuáles no. Negociar estas cosas llevará mucho tiempo, puede que entre cinco y siete años. Además, también necesitamos renegociar acuerdos con terceros, que sean aceptados por la Organización Mundial del Comercio, por ejemplo, el acuerdo de cuotas de ovino con Nueva Zelanda porque el 80% de las importaciones tenían como destino el Reino Unido.
En relación con la segunda cuestión, la alternativa a la UE es terrible. Por ello, aunque hemos sido incapaces de hacer reformas, debemos conseguir ser más estables en el futuro y eso solo lo podremos conseguir realizando las reformas necesarias.

Los diez primeros años del euro fueron extraordinarios. La combinación del mercado único y la unión monetaria ha llevado a los bancos a actuar en todos los países. Por ello, en la Eurozona necesitamos una plaza financiera e instituciones para gestionar las crisis. Esa es la razón de ser de la Unión Bancaria Europea. El Brexit confirma todo esto y es una ventaja desde este punto de vista. A partir de ahí, los bancos se moverán hacia dónde crean necesario hacerlo. Londres no desparecerá, pero ya no será lo mismo.

Hemos podido construir la Unión Bancaria Europea muy rápidamente, si bien necesitamos acelerar la creación de un fondo europeo de garantía de depósitos. Y es que era un problema que los mercados financieros estuvieran integrados, pero no así la supervisión.

Respecto a la intervención del Popular, la misma es un éxito de esa política y el contribuyente no deberá aportar dinero. En Italia deberían proceder a reestructurar sus bancos, porque no se puede seguir como hasta ahora.

“La Fundación Rafael del Pino no se hace responsable de los comentarios, opiniones o manifestaciones realizados por las personas que participan en sus actividades y que son expresadas como resultado de su derecho inalienable a la libertad de expresión y bajo su entera responsabilidad. Los contenidos incluidos en el presente resumen, realizado para la Fundación Rafael del Pino por el profesor Emilio González, son resultado de los debates mantenidos en el encuentro realizado al efecto en la Fundación y son responsabilidad de sus autores.”