Talento y emprendimiento en la era digital. ¿Nuevos liderazgos?

Javier Oliván y Bernardo Hernández

Resumen

A la mayoría de la gente el nombre de Javier Oliván le dice poco, o nada. Este ingeniero oscense, de Jaca concretamente, es, sin embargo, el español que más alto ha llegado en Silicon Valley. Es, nada menos, que vicepresidente de Expansión de Facebook, uno de los ejecutivos más influyentes de la compañía y una de las manos derechas de Mark Zuckerberg, a quien conoció cuando Mark era tan solo un chaval de 22 años que había creado una red social que solo estaba disponible para los estudiantes de determinadas universidades. Oliván tuvo un papel fundamental en la transformación de Facebook en la empresa global que es en la actualidad. Y su trayectoria acaba de ser reconocida con el Premio Liderazgo Joven 2017 que otorga la Asociación de Becarios de Excelencia de la Fundación Rafael del Pino.

Javier Oliván llegó a la Universidad de Stanford en 2005, para estudiar un MBA con la beca de excelencia de la Fundación Rafael del Pino. Previamente cursó estudios de Ingeniería Automática y Electrónica Industrial en la Universidad de Navarra, licenciándose como Premio Nacional Fin de Carrera. También patentó un sistema algorítmico de procesamiento digital de imágenes mientras trabajaba para Siemens una vez terminada su licenciatura. Fue precisamente durante los dos años en que Javier permaneció en Stanford cuando entró en contacto con Mark. Nada más concluir sus estudios allí se incorporó a Facebook y como ya tenía experiencia laboral en medio mundo y hablaba cinco idiomas, su primera misión fue trabajar en la traducción colaborativa de la red social y liderar parte de sus procesos de expansión internacional.

Javier reconoció, en el transcurso del acto de entrega del premio celebrado en la Fundación Rafael del Pino el 18 de enero de 2018, que la beca de excelencia de la Fundación cambió el curso de su vida, al permitirle ir a una universidad como Stanford y tomar riesgos. Eso le permitió empezar a trabajar en una red social inspirada en Facebook para terminar, dos años después, incorporándose a la compañía de Mark Zuckerberg. Pero, frente a quienes triunfan en la vida y piensan que todo se lo deben a su capacidad de trabajo y su esfuerzo personal, Javier admite que la suerte es fundamental. La preparación, el trabajo duro, te permiten aprovechar las oportunidades que se presentan, pero es la suerte la que determina cuándo, cómo y dónde se presentan dichas oportunidades, si es que lo hacen.

Otro destello de la capacidad de liderazgo de Javier apareció cuando comentó que una de las grandes diferencias entre España y Estados Unidos es que allí los directivos contratan a gente inteligente para que les digan lo que tienen que hacer y existe un sistema de incentivos que no penaliza el fracaso. Por el contrario, allí la cultura premia las actividades emprendedoras, incluso las que tienen lugar dentro de la empresa, lo que se conoce como intraemprendimiento. Eso permite que los directivos puedan innovar y regenerar la empresa.

Tal y como Javier entiende la función del líder, es preciso tomar riesgos. Según explicó durante su intervención en la entrega del premio, al no tomar un riesgo puedes estar tomando un riesgo aún mayor, ya que es estúpido pensar que no van a producirse nuevas innovaciones disruptivas en internet. En este sentido, hasta ahora solo hemos visto la punta del iceberg.
Para reforzar esta idea, Javier explicó que Mark Zuckerberg es una persona que vive el riesgo y está dispuesto a reinventar la empresa. A ese espíritu responden operaciones como la compra de Instagram, una de las mejores inversiones de Facebook, o la de WhatsApp, a pesar del precio que se pagó, porque Mark y su equipo supieron ver que iba a ser el sistema principal de mensajería en muchos países, en el que es fácil compartir con otros y en el que resulta sencillo controlar la audiencia cuando se manda un mensaje.

Cuando a Javier se le pregunta por las cualidades de los líderes que construyen esas empresas de Silicon Valley lo primero que comenta es algo que ve en Mark. Zuckerberg cree que no hay nada imposible de aprender y esa creencia es fundamental para las empresas tecnológicas, que están inmersas en un cambio constante. Otra capacidad fundamental es saber rodearse de gente muy buena. Se trata de contar con un alto nivel de talento, motivación y cultura y de tener un producto con un mercado amplio y que resuelve un problema social.

A la hora de emprender, para Javier es muy importante tener un background técnico y entender cómo funcionan las cosas. El problema en España es que el sistema penaliza el fracaso, mientras que en Estados Unidos está muy bien visto que se tomen riesgos calculados y, aunque se fracase, se vuelve a conseguir inversores para nuevos proyectos.

“La Fundación Rafael del Pino no se hace responsable de los comentarios, opiniones o manifestaciones realizados por las personas que participan en sus actividades y que son expresadas como resultado de su derecho inalienable a la libertad de expresión y bajo su entera responsabilidad. Los contenidos incluidos en el presente resumen, realizado para la Fundación Rafael del Pino por el profesor Emilio González, son resultado de los debates mantenidos en el encuentro realizado al efecto en la Fundación y son responsabilidad de sus autores.”

Compartir